"Desde que me cansé de buscar, he aprendido a hallar"

7 de abril de 2009

Sólo...

.
.
Ayudame.
Acompañame.
Hace algunos días escuché estas palabras, y me sonaron absolutamente ajenas. Creo sin más, que se debe al hecho de no haberlas escuchado muchas veces en la vida. Ya nadie las usa. Y quiero aclarar en este punto, que no se trata sólo del significado que esas palabras puedan llegar a tener. No se trata tanto de qué se dice, sino del cómo. Porque sin duda para mí, no es lo mismo Me acompañarías a…? que Acompañame. No es lo mismo Podrías ayudarme a… ? que Ayudame. No sé si será una diferencia que noto sólo yo…pero me resulta al menos significativa. No es lo mismo sugerir, que pedir. Creo que el Ayudame, o Acompañame… implican necesariamente un pedido hacia el otro. Un pedido que va más allá de cualquier demanda cotidiana y ordinaria. Es un pedido que esconde definitivamente una demanda de amor. Cualquiera de estos dos pedidos implica reconocer ante el otro una necesidad. Necesidad - justamente - de ese otro. Implica sacar a la luz y dejar relucir nuestra incompletud, nuestra indefensión… nuestra falta. Decirle a ese otro Ayudame, es decirle que necesito de él, que me hace falta. Y es tener también el valor para demostrar sin tapujos que no soy omnipotente, y que necesito de él... alguna vez.
Hoy nadie se atreve a mostrar su falta a nadie más. Nadie asume tan fácil el riesgo de anunciarse concientemente frágil. Me pregunto.. ¿Tanto nos lastimaron?. Tanto que nos negamos a nosotros mismos para no admitir nuestras faltas?. Lo que no entendemos es que sin aceptar la falta, jamás podremos darle al otro un lugar donde ubicarse, porque le estaremos cerrando las puertas.
.

Simplemente pensaba... qué lindo sería hoy que unos ojos cafés me dijeran acompañame.
.

.

Sólo acompañame.
.
.
.



1 de abril de 2009

Tiempo de Crisis

He llegado a la trágica conclusión que intentaba evitar: Nadie sabe lo que quiere. Hace siglos que circula entre los chistes machistas el típico “¿Quién entiende a las mujeres?”. Ok, ni Freud pudo. Pero.. y los hombres?. Acaso alguien al menos en esta retorcida ciudad entiende a los hombres?. Yo, definitivamente, me rindo. Son absolutamente indescifrables. Y no me vengan ahora con eso de que los hombres son sencillamente… SIMPLES!, porque es mentira. Ni ellos tan simples, ni nosotras tan retorcidas. Más de una vez pareciera que los clásicos roles se invirtieran, y nadie termina entendiendo nada. Nunca están del todo claras las reglas del juego. Y parece que cada quien las amoldara de acuerdo a sus propios gustos y conveniencias. Y entonces? A qué jugamos finalmente?. Cada día siento un poco más que en los tiempos que corren, ser mujer, soltera, y “normal”…es una misión imposible. Quizás tenga que ver el hecho de haber estado fuera del “mercado” algunos años y, por ende, haber perdido un poco el hilo de las típicas técnicas de apareamiento de la época. Sin embargo, eso no impidió que los últimos meses se convirtieran en una pasarela de personajes tan bizarros como olvidables. Strippers impresentables, bohemios desquiciados, adolescentes alzados, números equivocados, etc, etc, etc. Increíble la cantidad de personajes con los que una se puede llegar a topar en esta vida. Anécdotas para la historia.
El sábado pasado estaba con mi amiga en un conocido local de comidas rápidas de la calle Corrientes. Siendo sábado a la noche, el local estaba sorprendentemente vacío. Le comento este hecho a ella, quien me responde: “Y.. es fin de mes… es la crisis.” Minutos más tarde, se desarrolló la siguiente conversación:

- Vos viste la cantidad de parejas gay que hay?
- Sí, es verdad.
- Lesbianas.
- Y, es que no queda otra. Parece la única solución posible, tendríamos que pensarlo nosotras. No hay penes.
- No, error: no hay huevos.
- Y… es la crisis.

Los hombres se acobardaron! Desaparecen, dejan de llamar, se hacen las divas…qué onda?. Te queman la cabeza por sms, por msn, por lo que sea.. y al momento de concretar… Excusas. Acá hay algo mal que no está bien, como diría mi hermano. Parece que evidentemente la crisis llegó a todos lados… y está desilusionando mujeres por todo el mundo.
Ahora resulta que todos los hombres son demasiado jóvenes para comprometerse (¿?). Ni que llevara escrito en la frente Me quiero casar!

Al final, no sé si es que realmente nadie sabe lo que quiere, o si simplemente les da miedo aceptar que saben exactamente lo que quieren.

Yo sé lo que quiero. Hoy.


.eLy