"Desde que me cansé de buscar, he aprendido a hallar"

18 de octubre de 2010

... que el amor es eterno mientras dura ♫


 - ¿Qué tenés que hacer ahora?

- Mmm, creo que nada, ¿por?
 
 - ¿No tenés ganas de ser el amor de mi vida?

- Dale, pero un rato.

 - Trato hecho!






Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino
...
es culpar al destino.


♪ 

25 de agosto de 2010

La forma en que me ves ♫

Gestos. Movimientos (casi imperceptibles). Miradas escondidas. Sonrisas tímidas. Sonrisas cómplices. Contacto. Movimientos calculados. SuperYo en acción. Manos abiertas. Mejillas ruborizadas. Miradas pícaras. Manos tímidas. Gestos.
Gestos cotidianos, absurdos, sin mucho sentido, prescindibles para la humanidad, automáticos a veces, rutinarios, convencionales, habituales, insignificantes. Gestos a los que uno se hace adicto tantas veces. Como aquellas pequeñas cosas que uno extraña con el alma sólo cuando ya no están. Pequeños instantes de la vida, fugaces segundos en los que el mundo se detiene, y muchas veces ni siquiera somos capaes de notarlo. Esos gestos, esas cosas. Como la forma en que me ves, sonriendo de esa forma tan particular cada vez que nos cruzamos. Extraña mezcla de sensaciones en un solo segundo, o dos. Los cuerpos acercándose preparando el saludo, y yo simplemente puedo ver esa sonrisa, esa mirada que no se sabe bien si habla de ternura o de complicidad, esos pocitos al sonreír. Y mi SuperYo gritándome al oído cada vez más fuerte, reprimiendo cada tímido intento por romper los diques. Y mi Ello que cada vez se hace más fuerte, más grande, más pesado, luchando por salir intensamente...
Algún día me vas a cruzar inconsciente y desbocada. Algún día voy a desbordar, romper los diques, saltar las barreras... y voy a caer. Justo justo ahí, a la izquierda de tu sonrisa. 


 ~
De fondo suena: La forma en que me ves, de Zumbadores ♫

19 de agosto de 2010

Circularidades

Casi siempre yo llego primero, y entonces toco timbre y ahí me quedó, quietita, esperando.
Él llega un par de minutos después. Camina con la mirada hacia el piso hasta que sus pies llegan al umbral. Ahí levanta entonces la mirada y siempre igual, me sonríe, me saluda y me pregunta: "tocaste ya?". Sonrío y les respondo que sí, cómplice. Automáticamente después prende un pucho, acomododa su espalda contra la pared de la entrada, y así se queda. Dos, tres, cuatro, diez minutos, hasta que por fin alguien baja a abrir. Siempre me pareció triste. Antes, ni siquiera sonreía. Ni saludaba. Con el tiempo, el saludo y la pregunta de rigor se convirtieron en un ritual pactado para cada miércoles. No hay más interacción que esa, no hay más diálogo, y tampoco hay más miradas. Cada uno permanece esos minutos en su limbo interno, pensando vaya uno a saber en qué cosas. Y yo ayer pensaba... me preguntaba en realidad: cómo se llama? Tiene cara de Sergio. Trato de imaginar dónde trabaja, en qué trabaja.. si es casado, si tiene hijos...y qué hace acá, parado mirando al vacío existencial de nuestras vidas en una esquina tan poco pintoresca, tan sucia, tan común sin embargo. Y me encuentro armando hipótesis incomprobables cuando de repente escucho el típico ruidito de las llaves que vienen a abrirme. Entro, siempre yo primero. Saludo y subo, y él me sigue detrás. No hay despedidas. Simplemente subo y entro al departamento sin mirar hacia atrás. Hasta el próximo miércoles.

30 de julio de 2010

Qué diría Silvio de mi?

Cuando era más joven era menos cobarde. Ahora parece como si los años hubieran robado parte de mi inconsciencia natural. Como si algo de toda esta locura de crecer dispusiera casi por decreto que los adultos asumen menos riesgos. O no, pero al menos la decisión que nos permite tomar esos riesgos se demora más, se mastica más, se evalúa, se analiza desde todos los angulos posibles, se debate, se psicoanaliza, se terapiza (si es que eso existe). Fui perdiendo el impulso, la impulsividad, un poquito de desenfreno adolescente que se quedó en el cambio de década. Si antes fui capaz de irme a las 6 de la mañana en bondi a buscar a un tipo que no conocía a la puerta de su laburo, bañada en perfume. Si a los 12 años pude confesarle a mi entonces gran amor, llorando y abrazándolo frente a más de 3 testigos que me gustaba, que lo quería, que me perdonara (por una boludez, claro)... y el pobre pibe -todavia un año menor que yo- no entendía nada, y sólo se limitaba a abrazarme y decirme que estaba todo bien.
Antes las consecuencias me pesaban menos, como las decisiones, como el pasado. Pero cada tanto....cada tanto pasa que algo de repente se rompe en algún rinconcito dentro mio. Algo que no sé exactamente qué es, pero que habilita una vía de escape rápida a esos impulsos reprimidos y dormidos que pugnan por salir a la superficie. Anoche fue uno de esos momentos. Quizás porque llovía, porque desde mi cama podía escuchar los truenos, o simplemente porque por acumulación las cosas solitas empiezan a surgir.
Y hoy, habiéndose frustrado mi impulso inconsciente de vómito emocional noctuno, veo en cada esquina lluviosa la posibilidad de un encuentro de esos que sueño alguna que otra noche, muy cinematográfico, muy poco real. Muy poco real porque es de día nuevamente, y el impulso inicial perdió fuerza, motivación, y yo perdí el coraje y me vestí de cobarde otra vez.
Será cuestión -nuevamente- de desempolvar el disfraz de valiente, y salir a tropezar.

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27 de julio de 2010

Pensar para no pensar

Dejo la cartera, bolso o mochila sobre la silla, la campera en el respaldo, silencio el celular, y me acomodo. Me saco la hebilla del pelo (si es que hay), y juego con ella abriéndola y cerrándola en mis dedos. Si no tengo hebilla me divierto haciendo girar el centro de mi anillo de acero. Casi como un ritual. Y casi como una constante no sé muy bien por donde empezar, y termino no sabiendo cómo callarme. Como un dique, una vez que abren las compuertas es casi imposible frenar esa violenta catarata de significantes, ideas, asociaciones, adjetivos, nombres, puteadas a veces, reflexiones, etcétera, etcétera y etcétera.
Y al salir, la cosa puede variar. Puede sobrevenir una incontrolable necesidad de caminar sin rumbo determinado para acomodar ideas, con el entrecejo fruncido y la mirada casi casi perdida, o bien puedo recurrir urgentemente a los auriculares para apagar algún que otro grito que prefiero no escuchar.
Y hoy.. hoy no fue ninguno de los dos. Hoy simplemente esperaba en la parada del bondi, muy despeinada para variar (porque el diván despeina) cuando un vientito practicamente primaveral se empeñaba en desacomodar los pocos pelos que todavía se mantenían en su lugar. Y ahi pensaba que casi es agosto, que casi termina el año, que está empezando a hacer calorcito, que me gustaría que lloviera, que tengo ganas de bailar, mucho... pensaba, qué sé yo, en cosas... todas esas cosas en las que la gente piensa para evitar realmente pensar en aquellas cosas en las que tiene que pensar.

12 de julio de 2010

Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.

- Pero bueno, contame: Qué onda con el pibe este?

- Y nada, qué sé yo…No pasó nada.

- Bueno, pero te gusta.

- Y si, un poco me gusta.

- Y hay onda?

- Y yo qué sé? Puede ser… es imposible saberlo.

- Pero no te tira ninguna punta? nada?

- No sé boluda, no sé tratar con personas normales.

- Normal? Jajajajaja. Desde cuando te gustan los tipos normales?

- Desde ahora parece.

- No es un perrito rengo?

- Por ahora no ha demostrado serlo… pero viste que es cuestión de tiempo también. Si no es rengo, ya le voy a quebrar una gamba yo.

- Jajajajajaajaj, qué boluda!

- Y… es que sí, es la única opción que queda por comprobar, para determinar qué tan cagada estoy.

- Y la psicóloga qué dice de tus cachorros rengos?

- Que tengo que des-obsesionarme. Todavía no sé si me sale o no.

- Des-obsesionarte con qué?

- Con tratar de salvar al mundo, un gil a la vez.

- Jajajajajaja. Igual ya neutralizaste un par de giles.

- Todas lo hemos hecho. Preparamos hombres para que encuentren su criptonita urgente y dejen a la humanidad seguir su curso.

- Claro. En realidad somos como la versión femenina de Mr. Músculo si lo pensás.

- ¿?

- Vamos por la vida limpiando desastres ajenos. Le dejamos la cocinita lista para que construyan una vida feliz. Y nos vamos buscando otro chiquero para limpiar.

- Vos creés que todas las mujeres son tan pelotudas como nosotras? O tendrá que ver con algún factor que desconocemos?

- Yo creo que todas fueron así de pelotudas en algún momento, pero nuestro rasgo característico es la perseverancia, sin lugar a dudas.

- Y si…

- Y existirá la posibilidad de que no le quiebres la pata al perro?

- Cómo saberlo? Tengo que domesticarlo antes.

- Se dejará?

- Volvemos a la misma respuesta: no sé! Cómo mierda piensa un pibe normal? No es mi target. Estoy acostumbrada a eternos adolescentes que piensan como si acabaran de volver de su viaje de egresados y les durara la resaca. Saber cómo piensa este pibe sería invertir mucha creatividad.

- Es un terreno no explorado, jajajaja.

- Todo es interpretable aparte. Puedo pensar que me dice tal cosa porque en realidad es tímido y no se anima a decirme tal otra, que me tira preguntas porque en realidad me está tanteando, que desconfía de su suerte y por eso no atina a nada… o que tenemos buena onda porque él en realidad es gay y se acercó a mí porque sabe que estoy a favor del matrimonio entre gente del mismo sexo. Es un amplio abanico de posibilidades.

- Hay pruebas de que no es gay?

- No

- Pero parece?

- No, tampoco.

- Tenés fotos? Te digo de toque.

- Si, perá…Ahí está, es ese.

- …

- …

- Boluda, encima está bueno! Por algún lado renguea, es fija.




~ La piba no entendió nada. O lo entendió todo. Lo sabremos en el próximo capítulo. ~


Para algo existe la terapia!

(Un saludo a mi psicóloga que me está mirando!)


~ ~ ~

Glosario:

Síndrome del perrito rengo: Dícese del síndrome que aqueja a determinadas mujeres que sienten la irrefrenable necesidad de enamorarse y entablar relaciones amorosas con especimenes con las más variadas patologías, en distintos grados. Las mismas pueden ir desde problemas vinculares con la progenitora hasta traumas de la infancia y algún que otro traumita sexual. [Si aún no está en ningún manual, debería estarlo]

Teoría de la Neutralización: Cuando 2 pelotudos de distinto sexo andan sueltos por el mundo complicándole la existencia a diversas personas a lo largo del tiempo, y finalmente la alineación de los planetas consigue emparejarlos, decimos que se han anulado por potencias destructivas. Dos discapacitados emocionales que se anulan mutuamente evitando así sufrimiento a terceros. Un golazo.

10 de julio de 2010

"No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos".


Go!

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4 de julio de 2010

♫ Si se callase el ruido...

Hace calor. No debería, pero la temperatura de este Julio recién empezado nada tiene que ver con lo habitual. Ya son las 8 de la noche y contra topo pronóstico el cielo me regala unas cuantas estrellas y un vientito primaveral que me permite sentarme tranquilita en la terraza a mirar la nada misma como si lo fuera todo. Si fumara, probablemente éste sería el momento ideal para prenderme un pucho. Y tendría al lado un mate, si no me diera tanta fiaca bajar a buscarlo.
Es domingo, y se acerca el horario en el que lentamente empezaría a ponerme de mal humor sabiendo que la semana está casi casi empezando. Pero no. Mañana no voy a trabajar, y eso hace que indefectiblemente también este domingo tenga un saborcito especial.

Un domingo no tan domingo. Un invierno no tan invierno. Todo... tan raro.

Los días como hoy, con esta exacta temperatura y este mismo vientito, son los que siempre siempre me retrotraen a mi infancia. Vaya uno a saber por qué, automaticamente vienen a mi memoria recuerdos de las noches en la terraza (una terraza, otra terraza), cuando el sol terminaba de apagarse y el calor de adentro hacía imposible respirar, cuando buscábamos este respito en la terraza, con los pies adentro de le pelopincho más de una vez. Cenábamos ahí, con la radio prendida, jugando a algo, o sólo pasando el tiempo hasta que el sueño llegara y tuvieramos que buscar irremediablemente el rinconcito más fresco de la cama para poder dormir.

No sé por qué esos recuerdos. La verdad que no sé. Como tampoco sé de que mágica manera las tormentas anunciadas para hoy se convirtieron en el cielo despejado y estrellado del que soy testigo. Miro hacia arriba y busco casi instintivamente las tres marías, el cinturón de Orión... nunca pude encontrar la cruz del sur. Pienso que Ale sabria de estas cosas, pero claro... con el telescopio es más fácil. Mi ojo humano, amaestrado a la tierra y tan desacostumbrado a las estrellas, no lo ve. Miro a mi alrededor y pienso que lo único que le faltaría a esta escena para ser perfecta sería un asado. O ni siquiera un asado. Sólo el ruidito del fuego cosumiéndolo todo, creando esas sombras tan cambiantes a su alrededor, el olorcito a la madera encendiéndose.
Pero no hay fuego, no hay sombras más que la mía, y el olor más claro que puedo sentir es el esmalte de mis uñas recién pintadas. Se escuchan autos en la avenida, algunos bondis, y de repente... las campanas de la iglesia, que mi oído amaestrado había dejado de oír hace mucho.
Entonces la pregunta se formula de forma inevitable: qué más dejé de oír? Qué más dejé de ver?. En qué momento todas las cosas a mi alrededor se volvieron rutina y costumbre y dejé de percibirlas como tales? Qué es lo que hace que la repetición lleve a vaciar de sentido algunas cosas?. Me pregunto si así funciona con todo. Por qué silencio aquellas cosas que doy por sentadas?. Por qué mi mente, selectiva y caprichosamente, deja de escuchar las campanas sólo porque se acostumbró a ellas?. Algunas noches, cuando el viento lo permite escucho desde mi habtación el sonido del tren, y sólo ahí reparo en su presencia. Hoy, después de muchos meses vuelvo a escuchar esas campanas... y creo que todo se debe exclusivamente a una cosa: hoy estaba dispuesta a oírlas. Hoy elijo subir a la terraza a las ocho de la noche a permitir que el desubicado vientito primaveral de julio me despeine, que alguna que otra hormiga se trepe por mis piernas mientras yo ignoro su presencia en la oscuridad. Hoy dejo de lado los ruidos para permitirme finalmente oír. Creo que es indudable: algo está pasando con mis sentidos.
Estoy alerta, pero relajada. Hay algo que debo escuchar, algún mensaje que debo entender...algo, que tengo que ver.

Estoy intentando callar el ruido, para así empezar a oír.





.Ly!

30 de junio de 2010

Fetiches

Escencia. Mar. Neurótica. Gris. Arena. Lágrima. Sal. Camino. Violeta. Manos. Noche. Sueños. Cicatrices. Despertar. Verdad. Ojos. Palabras. Tinta. Llorar. Misterio. Abril. Olas. Colores. Otoño. Transparente. Compulsiva. Frío. Simple. Tiempo. Ilógico. Heridas. Momentos. Creo. Dormir. Preguntas. Estúpida. Realidad. Receta. Volver. Alma. Gritos. Golpes. Eco. Pies. Capricho.

~ Palabras Fetiche ~



... y escencia lo escribo con SC, porque así tiene más onda.

22 de junio de 2010

Despertar

De repente entre sueños me encontré diciendo: "ya sonó el despertador de la moral".
El despertador de la moral?
Todo porque la alarma de mi celular no entiende que los feriados no madrugo.

Y me quedo pensando que extrañas cosas habré estado soñando....


Yo, la inconsciente Amoral.

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20 de junio de 2010

Lacan sa-be.

Qué esperamos? No sé. Esperamos? Me resulta una actitud tan inconfundiblemente pasiva, que hasta me cuesta siquiera considerarlo una actitud. Por qué habríamos de esperar? Qué?. Es cierto que en algunos casos no nos queda más remedio que simplemente... esperar. Y esperar, y esperar.. simplemente esperar que el tiepo transcurra, porque vaya uno a saber por qué extraños designios de la naturaleza, todo proceso conlleva un determinado tiempo. La trransformación de la oruga en mariposa, el transcurso de la noche al amanecer, los cambios físicos, los embarazos, las estaciones... todo a su tiempo, absolutamente independiente, e inmutable. Pero sin embargo, el tiempo como tal no es otra cosa que una más de las tantas invenciones humanas que una vez creadas terminan por sobrepasarnos.
Lacan dijo alguna vez que es el mundo de las palabras el que crea el mundo de las cosas, de manera que el tiempo sólo es tiempo porque lo podemos nombrar, porque nombrándolo lo hacemos real, lo hacemos existir. Y por qué?. Será que simplemente el tiempo es aquello que transcurre entre el momento en el que nacemos, y en el que finalmente dejamos de vivir? La insignia indiscutible de nuestra mortalidad?. Creamos el tiempo para describir exactamente lo opuesto a la muerte. Mientras el tiempo siga transcurriendo, no importa a qué paso... estaremos vivos. De manera que el tiempo no es más que un recordatorio constante de nuestra mortandad. Tenemos como provilegio (o como karma), en nuestro caracter de seres parlantes, la conciencia misma de nuestra propia muerte, y eso... eso ciertamente nos pesa.. casi casi tanto como el tiempo.
Entonces, "¿Qué esperamos?". No esperemos... porque esperar, sería probablemente acercarnos un poquito más a la muerte.

12 de junio de 2010

Tan pensativa.

-"¿Por qué tan pensativa?!",me dijo hoy un tipo mientras yo caminaba de vuelta a casa completamente aislada del mundo, aunque sin auriculares. No entendí inmediatamente lo que me había dicho sino hasta después de haber pasado por su lado... y sonreí. Sonreí y giré la cabeza para que pudiera verme y poder verlo, mientras pensaba simplemente... "si supiera...". Hacía tanto tiempo que no lograba un autismo de esos tan míos!. Me emociona saber que aún poseo esa curiosa capacidad de automatizar mis movimientos para que toda mi energía consciente pueda ser puesta sin limitaciones al servicio del desvarío que últimamente con más frecuencia me atrapa en sus irresistibles brazos. Y así es como me encuentro de repente sonríendo sola por la calle, o caminando cuadras de más por no prestar ni un mínimo de atención al lugar por donde voy. Y así es como cualquier frase escuchada por ahí puede desencadenar en cientos y miles de letras de todos los colores que se agolpan en mis manos buscando el protagonismo para el que nacieron. ¿Por qué tan pensativa?... porque voy soñando despierta. Porque encuentro sumamente divertido poder hilvanar historias y escenas imposibles capaces de suceder sólo en mi cabeza. Porque es casi un hábito subirme a un colectivo y encontrar historias en cada rostro, en cada conversación, en cada gesto inconsciente de tantos extraños. Porque últimamente camino mucho más despacio, y eso me sirvió para entender qué tan rápido va todo, aunque no sepamos muy bien hacia dónde. ¿Por qué tan pensativa?. No, todo lo contrario... justamente no estaba pensando. Y vaya uno a saber qué cara habré puesto.. o que mueca retorcida se me habrá escapado. Algo en mi lenguaje corporal pinchó su burbuja, y él a su vez rompió la mía. Una de las tantas.

12 de enero de 2010

A ver qué pasa

No quiero creer que realmente en algún punto que no conocemos nunca de antemano, las cosas comienzan a desvanecerse. Me parece estúpido y cruel tener que vivir sabiendo que –aunque no la conozcamos con exactitud – todo en definitiva tiene fecha de vencimiento. Por qué? Con qué necesidad?. Aunque sea infantil, inocente, naif, idiota… pero quién puede negar que esa ilusiones nos mantuvieron despiertos más de una vez? Suficiente carga nos resulta ya la certeza de nuestra propia muerte, como para encima condenarnos a la tortura de la espera constante por la muerte de las cosas, las relaciones, las sensaciones y las vivencias de todos los días. Es cierto que todo en algún momento termina. Y como humanos somos más que conscientes de ello. Pero que perdemos con creer que quizás, alguna vez, en algún aspecto de nuestras vidas... la eternidad puede hacerse presente, fugazmente, caprichosamente, inesperadamente, aunque más no sea por un rato? Si así no fuera, si supiéramos que nada va a durar, que nada va a funcionar, que nada finalmente va a resultar… para qué intentar? Para qué embarcarnos en empresas riesgosas y con pocas garantías si finalmente, aunque por un tiempo funcione, caducará? No sé… no me gusta cargar con la bandera fatalista del final preestablecido de las cosas. Acaso la vida no vale la pena ser vivida en toda su amplitud, aún sabiendo que tarde o temprano terminará? Por qué no aplicar esa misma filosofía al resto de las cosas entonces? Por qué no despertarnos cada día creyendo que cada experiencia vale realmente la pena, que nos hacen crecer, que nos permiten ser, que nos habilitan puertas y ventanas, que nos abren perspectivas, que nos llenan de ganas de más? Amo profundamente el olor de los jazmines… valdría la pena privarme de despertar cada día con su perfume sólo por saber que no vivirán más que unos cuantos días? Me basta con saber que sin eso, tal vez todos mis días hubieran sido distintos, porque hubiera despertado rodeada de otras tantas cosas, que me hacen menos feliz.
Durante años de mi vida gasté miles de minutos planeando cada momento por venir. No podía concebir mi vida si ésta no estaba enmarcada dentro de ciertos parámetros temporarios. Todo tenía plazos, tiempos de duración, fechas tope. Todo fríamente calculado. Nunca nada de eso resultó. Año tras año quemando en diciembre las agendas mentales de metas potenciales que nunca llegaron a concretarse. Me di cuenta que no era una forma real de vivir. Que no funcionaba. Al menos no funcionaba para mí. Hoy me permito despertar sin saber que va a ser de mi día, ni de mi semana, ni de mi año! Hoy dejo que las cosas pasen, y que me sorprendan de la mejor manera. O de la peor, pero que me sorprendan. Ya no quiero planificar nada más que lo estrictamente necesario. Leí más de una vez que las mejores cosas suceden cuando menos las esperas, y que la vida es eso que sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes. No quiero hacer más planes. Quiero estar ahí, en la vida misma, sintiéndola de todas las maneras posibles. Quiero salir a caminar en febrero debajo de la lluvia, sin estar tan preocupada por la gripe que seguramente después vendrá. Quiero permitirme ir a trabajar sin dormir, sabiendo que seguramente tenía cosas más importantes e interesantes para hacer… total, ya tendremos tiempo de dormir después!. Quiero enamorarme y dejar “que el amor me mate (un poquito)”, sin estar tan pendiente de los riesgos que corro, ni de las cicatrices que ya porto. Quiero ser, como soy, como me gusta ser, como me sale ser… sin estar pensando en aquellas cualidades propias que no pueden caer tan bien. No me interesa que la gente me diga que es imposible, o que no es la mejor opción, ni siquiera quiero escucharme a mi misma diciéndome al oído que estoy arriesgándome demasiado. Por algo lo decidí. Quiero poder confiar un poco más en esa primera intuición, la que me lleva a hacer las cosas espontáneamente, caprichosamente, inexplicablemente. Esos impulsos poco racionales que me llevan a mantener conversaciones telefónicas de 6 horas a la madrugada, o a pasar toda la noche frente al río para después ir a trabajar arruinada pero feliz. Puedo equivocarme, y eso está en las reglas del juego, pero al menos hasta el momento el no-pensar me ha llevado a vivir muchos de los momentos más felices y memorables de mi vida. Creo que todavía vale la pena seguir arriesgando. Y a ver que pasa…