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Ayudame.
Acompañame.
Hace algunos días escuché estas palabras, y me sonaron absolutamente ajenas. Creo sin más, que se debe al hecho de no haberlas escuchado muchas veces en la vida. Ya nadie las usa. Y quiero aclarar en este punto, que no se trata sólo del significado que esas palabras puedan llegar a tener. No se trata tanto de qué se dice, sino del cómo. Porque sin duda para mí, no es lo mismo Me acompañarías a…? que Acompañame. No es lo mismo Podrías ayudarme a… ? que Ayudame. No sé si será una diferencia que noto sólo yo…pero me resulta al menos significativa. No es lo mismo sugerir, que pedir. Creo que el Ayudame, o Acompañame… implican necesariamente un pedido hacia el otro. Un pedido que va más allá de cualquier demanda cotidiana y ordinaria. Es un pedido que esconde definitivamente una demanda de amor. Cualquiera de estos dos pedidos implica reconocer ante el otro una necesidad. Necesidad - justamente - de ese otro. Implica sacar a la luz y dejar relucir nuestra incompletud, nuestra indefensión… nuestra falta. Decirle a ese otro Ayudame, es decirle que necesito de él, que me hace falta. Y es tener también el valor para demostrar sin tapujos que no soy omnipotente, y que necesito de él... alguna vez.
Hoy nadie se atreve a mostrar su falta a nadie más. Nadie asume tan fácil el riesgo de anunciarse concientemente frágil. Me pregunto.. ¿Tanto nos lastimaron?. Tanto que nos negamos a nosotros mismos para no admitir nuestras faltas?. Lo que no entendemos es que sin aceptar la falta, jamás podremos darle al otro un lugar donde ubicarse, porque le estaremos cerrando las puertas.
.Acompañame.
Hace algunos días escuché estas palabras, y me sonaron absolutamente ajenas. Creo sin más, que se debe al hecho de no haberlas escuchado muchas veces en la vida. Ya nadie las usa. Y quiero aclarar en este punto, que no se trata sólo del significado que esas palabras puedan llegar a tener. No se trata tanto de qué se dice, sino del cómo. Porque sin duda para mí, no es lo mismo Me acompañarías a…? que Acompañame. No es lo mismo Podrías ayudarme a… ? que Ayudame. No sé si será una diferencia que noto sólo yo…pero me resulta al menos significativa. No es lo mismo sugerir, que pedir. Creo que el Ayudame, o Acompañame… implican necesariamente un pedido hacia el otro. Un pedido que va más allá de cualquier demanda cotidiana y ordinaria. Es un pedido que esconde definitivamente una demanda de amor. Cualquiera de estos dos pedidos implica reconocer ante el otro una necesidad. Necesidad - justamente - de ese otro. Implica sacar a la luz y dejar relucir nuestra incompletud, nuestra indefensión… nuestra falta. Decirle a ese otro Ayudame, es decirle que necesito de él, que me hace falta. Y es tener también el valor para demostrar sin tapujos que no soy omnipotente, y que necesito de él... alguna vez.
Hoy nadie se atreve a mostrar su falta a nadie más. Nadie asume tan fácil el riesgo de anunciarse concientemente frágil. Me pregunto.. ¿Tanto nos lastimaron?. Tanto que nos negamos a nosotros mismos para no admitir nuestras faltas?. Lo que no entendemos es que sin aceptar la falta, jamás podremos darle al otro un lugar donde ubicarse, porque le estaremos cerrando las puertas.
Simplemente pensaba... qué lindo sería hoy que unos ojos cafés me dijeran acompañame.
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Sólo acompañame.
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1 comentario:
Cuan cierto es lo que dices....
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