"Desde que me cansé de buscar, he aprendido a hallar"

1 de septiembre de 2009

Otras primaveras...



Tengo que escribir. Algo tengo que escribir, aunque no sepa qué. Necesito hacerlo, simplemente porque no puedo dejar que este día pase de largo sin haber escrito algo, sin haberlo llenado con algo de mí. No puedo dejar que el día de hoy pase de largo y en blanco. No puedo silenciarme hoy. De manera que necesito encontrar las palabras que basten para darle a este hoy un nuevo sentido. Y probablemente no las encuentre. Las busqué... pero no están. Así que me puse a revolver entre letras amarillas y papeles arrugados tratando de encontrar ese idioma que ya no manejo, porque lo olvidé. Y entendí.

Entendí entonces que no se trata de volver a hablar viejas lenguas ni mantener a flote ropas antiguas. No se trata de eso. Y tampoco se trata de escribir por escribir, como el capricho idiota que nos conduce a veces a hacer las cosas más insólitas sin razón aparente. Se trata de buscar cómplices que atestigüen mi estado anímico de hoy. Se trata de ponerle nombre a estas repentinas ganas de vomitar, que nada tienen que ver con lo físico. Se trata de cachetearme de golpe obligándome a mirar para atrás, para reafirmar una vez más que voy por el camino correcto. O quizás.... Quizás no sepa realmente de qué se trata. Lo que sé es que hoy es un buen momento para agendar como un buen principio. Este es el momento en el que quiero decir "hasta acá", y que efectivamente hasta acá llegue todo aquello de lo que ya no quiero ocuparme. Creo que bastante tiempo le dediqué ya a algunas cosas, y sé que no se merecen más. Hoy es un buen momento para pensar en pintarme las uñas, plancharme el pelo y llegar al laburo media hora antes y con facturas, porque mi exilio estacional me hizo extrañarlos. Es un buen momento para pasarme la noche sin dormir, leyendo, para escuchar canciones nuevas, para aprender nuevos idiomas. Definitivamente creo que no se trata de recordar cómo decir, sino de aprender a decir distinto. Desde otro lugar, con otras herramientas, sabiéndome dispuesta a otras cosas. No es escribir por capricho, sino por necesidad. De contar, de saber, de entender.... de leerme a mí misma en voz alta para confirmar que soy yo hoy quien escribe la historia, y nadie de atrás me tira letra ni me obliga a omitir personajes. Se trata de decidir de qué forma reírme hoy, porque ya no están en duda las ganas de reír. Se trata de ajustar motores, de coordinar relojes, de calibrar maniobras, y finalmente andar.

Hoy el día no queda en blanco, porque hoy decido finalmente vaciar esa mochila vieja con olor a sal y humedad, para colgarme mi morral... más liviano, más colorido.. y más mío. Porque hoy decido quemar la guía T y perderme, no importa dónde. Porque me encontré, charlando conmigo. Y he decidido a partir de hoy caminar de mi mano sin soltarme, salvo para volar.






Porque después de todo he comprendido

que lo que el árbol tiene de florido

vive de lo que tiene sepultado.




3 comentarios:

Valeria Vidal Olmos dijo...

Feliz comienzo y que todo lo que pase, se recicle para darle un nuevo significado dejando atrás lo que ya no queremos. Que sirva para pensar en vos :)

Anónimo dijo...

"[...] hoy decido quemar la guía T y perderme, no importa dónde. Porque me encontré [...]" ¡Se ve que no te gustaste! :O

¿Esto es algún culto de letanías soporíferas?

"Filosofía barata y zapatos de goma", en palabras de Sigmund "Charly" Freud.

Y no, no tengo nada mejor que hacer... OBVIAMENTE

.Ly! dijo...

Me parece que entre Charly y Freud hay años luz...fijate.