Hace calor. No debería, pero la temperatura de este Julio recién empezado nada tiene que ver con lo habitual. Ya son las 8 de la noche y contra topo pronóstico el cielo me regala unas cuantas estrellas y un vientito primaveral que me permite sentarme tranquilita en la terraza a mirar la nada misma como si lo fuera todo. Si fumara, probablemente éste sería el momento ideal para prenderme un pucho. Y tendría al lado un mate, si no me diera tanta fiaca bajar a buscarlo.
Es domingo, y se acerca el horario en el que lentamente empezaría a ponerme de mal humor sabiendo que la semana está casi casi empezando. Pero no. Mañana no voy a trabajar, y eso hace que indefectiblemente también este domingo tenga un saborcito especial.
Un domingo no tan domingo. Un invierno no tan invierno. Todo... tan raro.
Los días como hoy, con esta exacta temperatura y este mismo vientito, son los que siempre siempre me retrotraen a mi infancia. Vaya uno a saber por qué, automaticamente vienen a mi memoria recuerdos de las noches en la terraza (una terraza, otra terraza), cuando el sol terminaba de apagarse y el calor de adentro hacía imposible respirar, cuando buscábamos este respito en la terraza, con los pies adentro de le pelopincho más de una vez. Cenábamos ahí, con la radio prendida, jugando a algo, o sólo pasando el tiempo hasta que el sueño llegara y tuvieramos que buscar irremediablemente el rinconcito más fresco de la cama para poder dormir.
No sé por qué esos recuerdos. La verdad que no sé. Como tampoco sé de que mágica manera las tormentas anunciadas para hoy se convirtieron en el cielo despejado y estrellado del que soy testigo. Miro hacia arriba y busco casi instintivamente las tres marías, el cinturón de Orión... nunca pude encontrar la cruz del sur. Pienso que Ale sabria de estas cosas, pero claro... con el telescopio es más fácil. Mi ojo humano, amaestrado a la tierra y tan desacostumbrado a las estrellas, no lo ve. Miro a mi alrededor y pienso que lo único que le faltaría a esta escena para ser perfecta sería un asado. O ni siquiera un asado. Sólo el ruidito del fuego cosumiéndolo todo, creando esas sombras tan cambiantes a su alrededor, el olorcito a la madera encendiéndose.
Pero no hay fuego, no hay sombras más que la mía, y el olor más claro que puedo sentir es el esmalte de mis uñas recién pintadas. Se escuchan autos en la avenida, algunos bondis, y de repente... las campanas de la iglesia, que mi oído amaestrado había dejado de oír hace mucho.
Entonces la pregunta se formula de forma inevitable: qué más dejé de oír? Qué más dejé de ver?. En qué momento todas las cosas a mi alrededor se volvieron rutina y costumbre y dejé de percibirlas como tales? Qué es lo que hace que la repetición lleve a vaciar de sentido algunas cosas?. Me pregunto si así funciona con todo. Por qué silencio aquellas cosas que doy por sentadas?. Por qué mi mente, selectiva y caprichosamente, deja de escuchar las campanas sólo porque se acostumbró a ellas?. Algunas noches, cuando el viento lo permite escucho desde mi habtación el sonido del tren, y sólo ahí reparo en su presencia. Hoy, después de muchos meses vuelvo a escuchar esas campanas... y creo que todo se debe exclusivamente a una cosa: hoy estaba dispuesta a oírlas. Hoy elijo subir a la terraza a las ocho de la noche a permitir que el desubicado vientito primaveral de julio me despeine, que alguna que otra hormiga se trepe por mis piernas mientras yo ignoro su presencia en la oscuridad. Hoy dejo de lado los ruidos para permitirme finalmente oír. Creo que es indudable: algo está pasando con mis sentidos.
Estoy alerta, pero relajada. Hay algo que debo escuchar, algún mensaje que debo entender...algo, que tengo que ver.
Estoy intentando callar el ruido, para así empezar a oír.
.Ly!
1 comentario:
Comparto, algo pasa con los sentidos. Sentidos en sentido connotativos, sentidos denotados también. Sentidos que sobresienten y sobreentienden, sentidos que se quieren renovar.
Me gusta, este vientito primaveral desubicado, justifica muchas cosas de lo desubicado de nuestros sentidos,, que de alguna manera, están comunicados.
¿Que te diga lo que siento por vos, no tiene sentido, no? Se sabe! ♥
Publicar un comentario